Ego, causa raíz del sufrimiento

Ego, causa raíz del sufrimiento

La razón por la cual tenemos tendencias negativas y no somos capaces de abandonar las conductas que nos causan sufrimiento, la razón por la que tenemos estas resistencias tan fuertes, es porque todavía sostenemos muy profundamente y de forma muy firme el auto centrismo.

La principal causa raíz de toda la mente negativa, por la cual nos es difícil tolerar ciertas cosas, abandonar y dejar ir las tendencias negativas, la razón por la que nos sentimos fácilmente heridos o decepcionados, enfadados o tristes, es porque dentro de nosotros todavía persiste un fuerte sentido del “yo auto centrado”.

La alimentación de este “yo auto centrado” es la principal causa raíz de todas las dificultades, resistencias y obstáculos que enfrentamos. A pesar de que hablemos de cien formas diferentes o, al contrario, si hablamos de forma directa, cortando directamente, siempre hay un fuerte sentido de ego.

Reducir, trabajar con y abandonar este tipo de mente negativa significa, de hecho, disminuir el poder que tiene este “auto centrismo”.

Esta es la meta, ya sea que hablemos desde la perspectiva del camino Mahayana del bodisatva, del camino Vajrayana o del Theravada. La meta es destruir esta llamada sensación de ego, sensación de mí, que es la causa raíz de todo sufrimiento y dolor.

Mientras alimentemos esta fuerte sensación de “yo”, no importa qué clase de prácticas espirituales estemos haciendo; si ese sentimiento está todavía ahí, el progreso en el camino es difícil que ocurra. Durante algún tiempo parece que algo ha cambiado, pero luego cualquier pequeño incidente nos trastorna fácilmente porque no hemos abandonado profundamente este sentimiento del yo. De hecho, lo alimentamos.

Es importante tocar el aferramiento al ego porque, si ponemos la diana en el este y disparamos hacia el oeste, no importa cuán expertos seamos en disparar y que aprendamos los mejores métodos para hacerlo: nuestra diana no será tocada, porque la diana y la flecha están en dirección opuesta.

De la misma manera, la finalidad de todas estas prácticas de escuchar, reflexionar y meditar es reducir el poder de este fuerte sentimiento de ego. Esta es la principal meta del Dharma, de las enseñanzas budistas, y esto marca también la diferencia con otras muchas escuelas.

En el mundo hay muchas grandes tradiciones. Creo que todas estas diferentes tradiciones son necesarias porque hay gente diferente, que tiene diferentes necesidades y diferentes capacidades mentales; igualmente interesantes, igualmente buenas. Pero la especialidad del budismo, su meta, es trabajar con el ego, el “yo auto centrado”, el egoísmo.

El ego no existe externamente, de una forma concreta, sino que es una forma interna de ser; así que nuestro foco se dirige hacia dentro, no hacia afuera, y esto marca una diferencia.

En muchas religiones, aparte de una o dos escuelas diferentes de hinduismo, hay una creencia general en una existencia permanente y eterna del yo, que se llama alma, ego o atman. Muchas escuelas están de acuerdo en esta creencia de que el alma es permanente.

Por esta noción de que el alma es permanente, todas las otras formas de implicarse en formas elevadas de prácticas, plegarias y meditación se hacen de una forma que indirectamente todavía consolidan más y más la consistencia del alma, porque nunca se ha abandonado esa idea.

El alma ha sido resguardada en un sitio sólido, seguro, permanente, intocable. Así que, aunque hagamos toda clase de plegarias, oraciones y meditaciones, y nos convirtamos de alguna manera en una persona muy religiosa, esto no parece que vaya a tener ningún efecto lógico en el sentido del alma, pues, de hecho, estamos de esta forma dando más legitimidad y consolidando el sentido del yo, del atman.

En el budismo, todo lo que hacemos, cualquier pequeña práctica que hagamos o el escuchar enseñanzas, desde el Theravada al Vajrayana, tiene la finalidad de derribar, destruir el sentido del yo o ego, ya que ese es el principal problema.

El principal problema no es otro que el ego. El ego que ocupa esta posición tan importante y dominante en nuestra vida. Somos tan esclavos del ego que nunca cuestionamos ni siquiera su existencia. Es loco; se ve como una cuestión casi loca cuestionar la existencia del ego.

La enseñanza budista, basada en el análisis, en la lógica y en la experiencia personal, ha probado muchas veces que el ego no existe, que lo que vemos como ego es una construcción. Está construido por algo. Si algo es construido, nunca puede ser permanente. Este es el argumento.

El argumento budista es que el ego, como mente o materia, está construido por átomos, moléculas, tiempo, espacio y todas esas cosas. Si algo está construido por átomos y moléculas, nunca puede ser permanente.

Cuando tratamos de derribar, desmontar el concepto que tenemos sobre la mente y la materia, aplicamos toda clase de métodos lógicos. Todos los fenómenos materiales, físicos, y la mente con las consciencias, toda la sutileza de la conciencia, se pueden atacar, deconstruir, conduciéndolos al final a la deconstrucción de eso que llamamos ego.

En el momento en que el ego es mentalmente desmontado, la causa raíz de todos los problemas desaparece. Esta es la creencia de las escuelas budistas y todo lo que hacemos en el camino budista y en las prácticas budistas nos lleva a esta deconstrucción del ego.

Esta es una de las principales diferencias con otras disciplinas espirituales.

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